cabecera
Algunos de los poemas que contienen este libro.
En la inutil frontera

POSTAL PARA ELLA DESDE ALGÚN LUGAR DE ESPAÑA

Te habría gustado estar aquí,
sentir el abrazo verde del último invierno
y ver el salto
del agua sobre la piedra.

Las águilas también te habrían gustado
con su pausada altura vigilando
la vida en los contornos del arroyo
que bajaba blanco y elegante
como un burgués del siglo diecinueve.

Y más que nada te habrían gustado los lobos,
feroces o asustados
(todo cabe en su mirada),
y el primer florecer de la lavanda
y mi torpeza urbana
trepando por las rocas.

Te habría gustado,
y habrías vuelto a respirar
y por un tiempo la muerte
no sería.

Es por eso que hoy
te escribo esta postal para contarte
que ayer yo estuve aquí
donde lobos, águilas y arroyo,
y todo lo besé
con la luz encendida de tu nombre.

DONDE LA TIERRA ACABE

Si te dijera que esta habitación
guarda el aroma tibio de tu sueño,
que es de noche en Florencia
y provoca la luz en su artificio
mariposas de cera.

Si te dijera que tienen las calles
el poroso destello de unos pasos
iguales a los tuyos,
y en las puertas hay
corazones pintados y llamadas urgentes
a una revolución.

Si te dijera que el mar, tan lejano,
ha subido a las torres para verte…

Pero nada te digo que no sea
Donde la tierra acabe yo he de amarte y el eco
como un racimo abierto me responde
tierra,
yo,
amarte.

ENGELS SE HACE CARGO DE UN HIJO DE MARX, PRODUCTO DEL ADULTERIO

Querido Federico,
tal vez debamos algún día
estudiar juntamente los motivos,
las razones, las causas, los procesos
de aquello más sincero que en la tierra cabe:
la amistad.

Y firmaremos el libro con tu nombre.

CINE MUDO (Charles Chaplin)

He probado a correr como los patos
y como ellos
logré surcar el cielo.
Pero a nadie dije la palabra sueño.

Las señoras más bellas se rindieron
a mi torpeza de flores
hermosamente marchitas.
Y me supe querido
sin que nadie dijera la palabra amor.

Derroté a los malvados
y un mundo azul y grácil bailó sobre mis manos
cuando ordené la paz.
Pero no se ensuciaron mis labios
con la palabra fusil.

Y advertí a todo aquel que quiso verlo
del limo y la pobreza,
del otoño infinito de la máquina,
sin que me oyeran nunca pronunciar
la palabra fatal: revolución.

Inclinaros, poetas, a mi paso:
Soy el hijo del silencio.

Si quieres obtener un ejemplar pincha aquí
volver atras
©Alejandro Pedregosa 2014
Todos los derechos reservados